Tras dos meses viviendo en Barcelona tengo cada día más claro que el
objetivo de la ciudad es ser un escaparate para los turistas. La "ciudad más loca del Mediterráneo"
como se la llama en algunos círculos está petada de turistas. Madrid
también en algunas zonas, pero lo de la ciudad condal es exagerado
porque sucede a lo largo de todo el año.
En Madrid cruzado la ciudad de un extremo al otro me cuesta ver a
personas con maletas. En Barcelona hay apartamentos de vacaciones en
todas partes. En todos los barrios.
Los vecinos de
algunos barrios se han organizado para poner banderas del barrio
colgadas de sus balcones para que así se distinga de manera visual en
que pisos viven personas locales. Supuestamente los restantes pisos son
apartamentos de vacaciones. Una rápida visita a sitios web de alquiler
de viviendas para vacaciones me confirma esta teoría. Muchos de los
apartamentos de la Barceloneta que no tienen bandera están disponibles
para alquilar.
Obviamente no es el único objetivo el
ser una ciudad turística. También es la capital de una comunidad
autónoma y un lugar de negocios, pero la ciudad se siente como una
atracción para turistas. Las manzanas cuadradas son carentes de
personalidad. Los barrios del casco viejo son carentes de personalidad, y
la mayoría de negocios carece de personalidad.
Riadas de turistas con palos selfies recorren
los lugares que las guías dicen que hay que recorrer y se hacen las
fotos de rigor, sin pedir a nadie que que les haga una foto como antaño.
Es ese objeto maldito, el palo de marras, el máximo exponente de esta
clase de turismo que no interactua con el entorno. Es más importante
hacerse muchas fotos y salir en ellas que la experiencia en si misma.
Obviamente las fotos de los lugares tienen poco valor, porque están
publicadas en miles de sitios. Lo que vale son mis fotos en ese lugar, o
mejor aún, las fotos en los que uno sale en ese lugar. Compartirlas
rápido para que sepan los que no han venido al viaje donde estás, la
fantástica paella que te estás comiendo ye l viaje que se están
perdiendo. En tiempo real a ser posible.
Para nuestros
vecinos europeos Barcelona es un lugar barato y bendecido. por un clima
maravilloso, lleno de turistas que buscan lo fácil, sol y playa, y algo
de turismo de zapatilla, de ver muchos edificios muy bonitos por fuera,
pero a los que no se puede entrar porque hay una cola impresionante.
Además la costa huele poco a mar o al llegar no me dio ninguna
impresión. Es como una playa para gente de interior, que le gusta la
idea del mar pero no le gusta el mar. Mis primeras experiencias en el
mar han sido desagradables. Una vez pasado el asombro de su grandeza el
comprobar que las olas pueden hacer daño o darte un revolcón imprevisto y
el desagradable olor y aroma del agua no son nada atractivos. No sé si
es que he perdido el olfato o que la capa de roña que es la atmósfera de
la ciudad condal impide oler el Mediterráneo.
Por otra
parte la playa es mentira, artificial, con arena gruesa y demasiado
alta con respecto a las mareas como para haberse formado por medios
naturales. De esta manera te aseguras de tener playa todo el año y que
cuando la marea sea alta no se coma mucha playa. Por otra parte da la
razón a los que pensamos que la playa sólo sirve para que algunos se
tuesten, cosa que podrían hacer en cualquier terrado o azoea, o tumbados
en la hierba de cualquier parque, si dejaran extender la toalla.
Eso
sin contar con el tema del alquiler de bicicletas y patines eléctricos,
que dejaré para otra entrada más genérica sobre "bicicletas y otros
asimilados".
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